Tengo la sospecha de que estoy huyendo de mi misión en esta vida. Cuando vengo camino del trabajo preguntándome qué puedo hacer para mejorar, adelantándome a los problemas que se vislumbran como para el día siguiente, y siempre tratando de ir un paso adelante, ignorando mis impulsos por detener el auto y prestar atención a todos esos rostros ausentes y desconocidos que esperan donde antes solía existir una mueblería, en la avenida Félix U. Gómez. Parece, y sólo para mi parece, que todos ellos han olvidado que la vida tiene un significado y con rostros más que cansados y apabullados, miradas caídas que desaprueban el engañoso, bastante dudoso desarrollo de esta ciudad, tienen algo por decir pero no encuentran las palabras, o pareciera que ya ni siquiera las hay. En una esquina absurda y burlona. Tal vez ni siquiera son ellos y ni siquiera parece, y en realidad soy yo quien ya no puede soportar verles y que me reflejen en la cara todas esas nebulosas ideas que suelo callar. Porque ¿...
Quisiera encontrar una manera adecuada de comenzar mis escritos, pues a menudo no me siento calificada para hacerlo. Es como si quisiera hablar de todo y al mismo tiempo, quisiera proyectarlo justo como la explosión que siento, que viene a mi cabeza, que no se visualiza, no se imagina, sólo son mis sentidos disparatados tratando de formar una imagen. Pero comenzaré por lo que viene ahora mismo a mi cabeza. Hace días que traigo en mente (como suelo anticipar mis publicaciones en Facebook) una pregunta latente y recurrente "¿Y esto es el amor?". Ni siquiera entiendo por qué comenzar con una articulación, pero es así. Quizás porque antes de preguntármelo ha sucedido algo, creo que sí. De hecho van varias cosas sucediendo. Me lo pregunto retóricamente al verte por las mañanas de cara lavada sobre la cama, cuando una de mis piernas está acalambrada bajo alguna parte de tu cuerpo. Cuando te veo en problemas y sólo deseo tener la inteligencia necesaria para resolverlos y verte sonre...
Me quiero esconder de ti pero no puedo. Por más que he intentado correr a lo largo de estos años, siempre terminas encontrándome. Siento como si me estuvieras viendo asomada detrás de una puerta, como un rostro borroso que se intenta colar a lo todo o nada que he construido. Pero lo que sea, ha sido desde que me aparté de ti. Es doloroso cuando vuelves. Si por mi fuera, te enterraría para siempre. Pero ¿qué era aquello entonces? Cansada de tantas versiones y tantos universos. Pareciera que nunca podré irme. Que siempre has de alcanzarme. Parece que no te gusta dejarme en paz. Pareciera que me quieres recordar de lo que soy capaz. Lo que he hecho ya, y lo que podría hacer contigo. La vida se ha tornado difícil desde que supuestamente te dejé pero al fin logré encajar. Quizás no con mi mejor cara, pero si la más normal. Tal vez sólo tú sepas lo que deseaba ser normal. Mi vida se acabó el día que te dejé. Sólo Dios sabe con cuanto dolor lo hice. Pero una nueva vida inició con ello....
Comentarios
Publicar un comentario